A Corazón Abierto

Más que un espectáculo es un encuentro íntimo…

Las veladas musicales s10406808_428071810677349_76567811668088006_niempre han existido allí donde había una comunidad, un  grupo de amigos y de familias donde uno o más de sus miembros tocaba algún instrumento y cantaban canciones populares. Solían ser manifestaciones festivas o de alegría, aunque también provocaban en momentos lágrimas y cierta tristeza. Eran también excusas para charlar, bailar y beber un trago.
Canciones que hablaban de cosas cotidianas, de las cosas de las personas, de sus vidas. Por eso se sentían identificados con lo que allí se cantaba, y eso provocaba diálogos sobre la vida: el trabajo, la familia, los amigos…
Esto siempre sucedió en los pueblos o en los arrabales de las ciudades, allí donde vivían los humildes, los pobres, los que hoy no cuentan.
Y estas son las veladas musicales que nos importan en Los Últimos y en las que queremos ambientarnos. Y así apostar por un ambiente de armonía en este mundo en guerra.
Un espacio sencillo, familiar, donde se canta, se narra, se recita, se habla de las cosas que creemos que nos pasan hoy (y que tal vez han pasado siempre). 50 minutos de música y el relato de experiencias personales de amistad, traición, amor, soberbia, experiencias también de otros que han entregado sus vidas al amor, a la lucha por la libertad, que han entregado sus vidas a la solidaridad.
Iremos contando cómo vivimos en un laberinto, pero cómo el ser humano, siempre, podrá tener en el horizonte el amor, viva donde viva, aunque tenga la certeza de estar atrapado en un laberinto.
Del laberinto del que hablamos, la vida misma, no se puede recorrer, no se puede salir, con el corazón cerrado.
Interpretado por: Chusa Pérez de Vallejo.

No se precisa de equipo técnico ni amplificación.
Especialmente pensado para cafe-bar, encuentros en asociaciones, reuniones familiares, de amigos, vecinos,…

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